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Terra
La Coctelera

Diferente óptica

Ya es demasiado tarde para hacer cualquier cosa. La noche es más corta que el día y sin embargo, contra toda estadística, es mucho más producente, por lo general. No esperaba escuchar unas palabras de apoyo y amistad. Cierto es que ha sido más una autobiografía que un coloquio. Pero me ha servido, por lo menos hasta que me acueste.

Me había dado cuenta antes de esas cosas, las sé aunque me las niegue. No es fácil ver como se queman las cartas que te escribes a ti mismo. Pero para eso encendí la hoguera.  Miro desde arriba y reconozco con facilidad lo que veo, pero no estoy tan seguro de que sea lo que yo creo que es.

Creo que es el momento de despertar. Ya pasó el invierno aunque siga haciendo frío. Estoy cansado de un futuro que no existe y me duele la espalda de arrastrar este pasado que me inventé. ¿Es la hora de vestirme y salir a la calle? espero que mañana no me entren de nuevo las ganas de sentarme en el sofá o si lo hago, que al menos sea con un libro en la mano.

Crecí demasiado pronto y ahora no hay marcha atrás. No puedes lanzar piedras a la ventana de la vecina, el destino es una vía de única dirección y el cambio de sentido más cercano está en la última salida.

No sé hasta cuando podré ir a la cocina y coger comida de la nevera. Hay demasiadas cosas que hacer que no hacemos nada. He conseguido hacerme suficiente daño, he destruido tanto de mí y he vuelto a construir encima que no sé si el edificio es el que está construido o el que se encuentra debajo. Tengo ganas de pensar, pero ¿en qué? Espero que no tener que descubrirlo.

Huidas y regresos, fracasos victoriosos

Hacía tanto tiempo que no escribía que ni siquiera me acordaba de que tenía un blog.

Han cambiado tantas cosas que el lenguaje no es el mismo. Han aparecido palabras nuevas y otras han desaparecido. Pasó el amor y se fue. Rondó cerca de mí la palabra responsabilidad y también la frase "vale la pena luchar por algo". Esa angustia por el amor no correspondido pasó a ser un "no entiendo como puedo estar tan colgado por esta tía". Claro, todo vino después de soltar las amarras y despojarme de lastres absurdos.

Ahora es mucho peor que antes.

Escribo para otra persona, que como la anterior, ni sabe que esto existe y parece que fuera para la misma.

No te puedo echar en cara nada. Absolutamente nada. Lo hice, y lo lamento. No puedo culparte de mí mismo. No hiciste lo correcto, pero hiciste lo necesario. Volviste a la vida que tenías antes, antes de empezar tu andadura, de la que ahora pienso que no fui más que una parte. Aun así, sería cierto. Descubriste lo que es llegar a casa y no dar explicaciones. Ser tu misma sin que te juzgaran por ello. Daba igual una sonrisa con más volumen del necesario, porque así eras como la sentías. Recuerdo que algunas veces me daba vergüenza, hasta que fui más listo que eso. ¿Cómo puede darme vergüenza la felicidad?

Contigo descubrí que hacer la cama y limpiar la habitación era un placer si después tu la deshacías y la ensuciabas. Aún no eran las nueve de la mañana, y aunque después siguiera durmiendo, despertarme y verte la carita con legañas y maldiciendo la hora en que tenías clase, ya fuesen las 8 de la mañana, era lo único importante que podía pasarme en ese momento. Me plantee cambiar mi vida. Me dabas ganas de encender el ordenador.

Ahora me encantaría escribir cosas que no se entendieras. Usar metáforas que ni yo mismo pudiera descifrar, pero no lo consigo. Siempre me salen las palabra menos literarias. Está claro que mi vena artística no pasa de soñar una vida bohemia sin tener que trabajar.

Charly no para de soltarme frases al oído, una detrás de otra y ninguna me dice que hacer. Sólo me dan ganas de rock&roll.

"Fui lo que creí, soy lo que está pasando" "mientras miro las nuevas olas yo ya soy parte del mar" y "todo el mundo en la ciudad es un suicida, es la verdad" me dicen que un paseo acompañado del ipod no me vendría mal y sin embargo estoy en la cama.

No puedo imaginar, ni de lejos, hacer algo que se parezca a lo que hacíamos juntos con otra persona. Ni escurrir la pasta, ni moldearnos en plastilina, tampoco puedo pensar en aquel último beso en las puertas del aeropuerto que separaban nuestras vidas para siempre.

Nunca me importó tampoco tantas cosas.

¿Adiós?

Es uno de los días, de los que hemos hablado, que menos hemos hablado.

-¿Te llamo luego?
-Vale

No me has llamado. Me has mandado un simple mensaje para decirme que te ibas a dormir. Así que hoy tampoco te he visto, y me estoy acostumbrando. Bueno, en realidad, no. Pero me dueles menos.

Hoy me cansa todo. Tener trabajo, no tener trabajo. Que vengan a casa los amigos, que no vengan. Ir a un bar y que haya gente y que no la haya. No es culpa tuya el hecho de que me entre sueño antes de beberme la penúltima copa de la noche, hay aditivos. Lo que sí es culpa tuya es que vuelva a casa por si quisieras venir. Sé que no quieres venir. Ya me lo has demostrado.

"Hay días, casi todos, en que me duele el hombre que se acuesta en mi cama". Así que he decidido acostarme cuando sólo me de tiempo a dormirme y no llegar a saber quién soy cuando duermo, sin ti, claro.

Quizá "vente a dormir a mi cama" no ha sido la mejor frase para contestarte el mensaje, pero claro, después de todo lo que te dije el otro día no voy a guardarme para mí esta gilipollez. Me vuelve a gustar ese avión en tierra, he decicido no darle mis datos a la chica de la lavandería, no pienso comer más galletitas de la suerte, y sólo sueño con mujeres desnudas que van al trabajo en autobuses rojos. Y tú, me gustas un poco menos.

¿Dormimos? Dejemos a maría hacer su trabajo...es cuestión de tiempo.

¿Hola?

Era el día que tendría que haber sido perfecto, pero no nos engañemos, no podía ser perfecto. Primero porque desde hace mucho tiempo nada es perfecto y segundo porque no estabas. Llegaste luego, porque yo te lo pedí y aun creo que no hice bien.

No es que no hiciese bien en llamarte y que vinieras. Cualquier cosa que me hace bien, debe estar bien hecha y hacía varios días que necesitaba verte. Siempre necesito verte.

Te dije cosas que ni si quiera yo sabía que sentía. Todo es cierto.

Desde ese día sólo estás tú en mi cabeza. Dia, noche, otro día, otra noche. Esté "trabajando", jugando, fumando, no haciendo nada...

De hecho, últimamente no hago nada y las pocas cosas que hago no sé si quiero hacerlas. No entiendo por qué no me quieres. No lo entiendo. Puedo entenderlo si omito esa gran mentira que me dijiste la otra noche, porque creías que era lo que quería oir. En parte quería oirlo, pero eso me confundió aún más.

Ya sabes lo que siento. Lo que quiero es fácil: estar contigo todo el día y todas las noches.

Sé que verte me hace feliz y que también me hace añorar todo eso que no tengo. Todo eso que sería quererte frente a frente. Y que tu también lo hagas.

Podemos seguir viendo películas francesas y hablar de lo jodido que está todo. Y de vez en cuando intentaré recordarte que sigo igual que siempre.

Una cosa he ganado. Bueno, en realidad ya hacía tiempo que la tenía. Sé que no vamos a estar mejor que ahora. No va a pasar nada más. Pero es tan difícil aceptarlo...tan difícil...

Sólo una cosa más. Inténtalo.

Fresas y adiós

Otra vez el mismo final. Creí ver un principio distinto, pero me equivocaba. Todo era como siempre. La misma sonrisa, las mismas conversaciones. Un rato agradable, agradecimientos varios, alguna risa francesa y adiós.

Vuelves a casa como llegaste aquí. Con tus miedos y tus problemas. Hoy te has ido tan rápido que no me ha dado tiempo a decirte adiós. Un beso de buenas noches, endulzado en tu abrazo y una vaga promesa de que pronto nos volveremos a ver. Tenemos que terminar de ver esa trilogía.

En realidad, no esperaba más que esto. Llevas dándole a mi corazón la misma ración desde hace meses, pero uno siempre tiene la esperanza de que algún día festivo traigan un postre especial. Me quedo con las fresas, de ti ya me estoy cansando.

Otra noche más

Son las 7:38am de un día que comienza mal. La de anoche, no fue una noche terrible. Fumé lo suficiente, bebí poco y me divertí con mis amigos. Hace algo más de un año, cuando empezaba mi aventura en solitario, las noches solían tener más excesos pero un mismo fin: volver sólo a casa. Ahora, cuando puedo revivir esas noches, el fin es el mismo pero hay una circustancia negativa más, ya no me divierto como antes.

Ahora el tiempo transcurre más deprisa, y la vida va más rápido y yo cada vez camino más cuidadosamente despacio. Me han sucedido varias cosas pero en sintésis todo es igual. Comencé este camino y no parece equivocado, lo que no tengo tan claro es que sea el que quiero seguir.

Sigo tropezando "una vez por piedra" y no aprendo a saltarlas. Cada día me acuesto corrigiendo lo que no he sabido hacer bien durante el día. Que absurdo hobby. También me han ocurrido cosas buenas. He asentado amistades, he aprendido a estar sólo y a disfrutar de esa soledad y he aprendido a criticar la vida real desde dentro.

Conclusiones saco pocas, quizás menos que antes, ya las he gastado todas. Conozco cual es el fallo y por qué se produce, el problema es corregirlo. Para eso necesito ayuda y cada vez la veo más lejos. Eso sí, ya no te necesito tanto como hace un mes y calculo que en breve no necesitaré tocarte. La adicción física se cura pronto. Ahora sólo tengo ganas de mirar a mi derecha por si estás agitando las manos o torciendo un poco la boca cuando tratas de explicarme que somos muy diferentes.