Hacía tanto tiempo que no escribía que ni siquiera me acordaba de que tenía un blog.
Han cambiado tantas cosas que el lenguaje no es el mismo. Han aparecido palabras nuevas y otras han desaparecido. Pasó el amor y se fue. Rondó cerca de mí la palabra responsabilidad y también la frase "vale la pena luchar por algo". Esa angustia por el amor no correspondido pasó a ser un "no entiendo como puedo estar tan colgado por esta tía". Claro, todo vino después de soltar las amarras y despojarme de lastres absurdos.
Ahora es mucho peor que antes.
Escribo para otra persona, que como la anterior, ni sabe que esto existe y parece que fuera para la misma.
No te puedo echar en cara nada. Absolutamente nada. Lo hice, y lo lamento. No puedo culparte de mí mismo. No hiciste lo correcto, pero hiciste lo necesario. Volviste a la vida que tenías antes, antes de empezar tu andadura, de la que ahora pienso que no fui más que una parte. Aun así, sería cierto. Descubriste lo que es llegar a casa y no dar explicaciones. Ser tu misma sin que te juzgaran por ello. Daba igual una sonrisa con más volumen del necesario, porque así eras como la sentías. Recuerdo que algunas veces me daba vergüenza, hasta que fui más listo que eso. ¿Cómo puede darme vergüenza la felicidad?
Contigo descubrí que hacer la cama y limpiar la habitación era un placer si después tu la deshacías y la ensuciabas. Aún no eran las nueve de la mañana, y aunque después siguiera durmiendo, despertarme y verte la carita con legañas y maldiciendo la hora en que tenías clase, ya fuesen las 8 de la mañana, era lo único importante que podía pasarme en ese momento. Me plantee cambiar mi vida. Me dabas ganas de encender el ordenador.
Ahora me encantaría escribir cosas que no se entendieras. Usar metáforas que ni yo mismo pudiera descifrar, pero no lo consigo. Siempre me salen las palabra menos literarias. Está claro que mi vena artística no pasa de soñar una vida bohemia sin tener que trabajar.
Charly no para de soltarme frases al oído, una detrás de otra y ninguna me dice que hacer. Sólo me dan ganas de rock&roll.
"Fui lo que creí, soy lo que está pasando" "mientras miro las nuevas olas yo ya soy parte del mar" y "todo el mundo en la ciudad es un suicida, es la verdad" me dicen que un paseo acompañado del ipod no me vendría mal y sin embargo estoy en la cama.
No puedo imaginar, ni de lejos, hacer algo que se parezca a lo que hacíamos juntos con otra persona. Ni escurrir la pasta, ni moldearnos en plastilina, tampoco puedo pensar en aquel último beso en las puertas del aeropuerto que separaban nuestras vidas para siempre.
Nunca me importó tampoco tantas cosas.

Holaaaa. Gracias por escribirme, no ando apenas por la coctelera, pero ví tu mensaje en el correo. Es grato saber que se acuerdan de una. Y volver aunque sea a dejar unas palabritas. Lo he hecho por tí, ehhh. Conste.
"Contigo descubrí que hacer la cama y limpiar la habitación era un placer si después tu la deshacías y la ensuciabas".
Cotidiano, sencillo (que no simple), sincero, noble. Me encanta. Un placer volver a leerte.
:)